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sábado, 8 de septiembre de 2012

Un cuento más


¿Por qué el agua del mar es salada?
Nathalia Lucía Echeverri Carval y Valentina Cerón Monje

Cuenta la historia que hace mucho tiempo el mar no existía; sólo existían ríos y lagos de agua dulce.

Había un ogro llamado Runruncataplum que era mago y tenía un criadero de pollos. El ogro tenía una conexión con un hueco enorme; allí habían plantas que él cuidaba todos los días con mucho esmero. Un día el hueco enorme se llenó de agua porque llovió por su casa; al día siguiente él ya soñaba con tener un enorme lago, pero no de agua dulce sino de agua salada. Ya lo tenía todo y les hizo un hechizo a sus pollos: “Vuelen mis hermosos pollos y echen sal en  el enorme hoyo”. Eso hicieron los pollos: se cargaron de sal en el pico y partieron al enorme hoyo. Por fin se formó el enorme hueco con agua salada. 

Él lo llamó mar porque las plantas que estaban en el hoyo eran sus MARGARITAS.

jueves, 6 de septiembre de 2012

¡A ESCRIBIR, CHICAS!

A continuación, presentamos una pequeña muestra de la producción literaria de las niñas del curso 6B. Esperamos sus comentarios.

¿Por qué los cangrejos caminan hacia atrás?
Por Angie Valentina Córdoba

En el mar, los cangrejos sufrían una crisis puesto que eran un platillo codiciado, entonces el cangrejo más viejo convocó a una reunión. En ella se discutían soluciones. Todos los adultos acordaron cubrirse de las cosas que tuvieran a su alrededor y no ser vistos. Los más ancianos decidieron tener pinzas más grandes, las mujeres cangrejo decidieron estar bajo la protección de los hombres, pero entre la multitud, un pequeño cangrejo joven quería participar y sugirió que todos anduvieran hacia atrás. Los más viejos aceptaron, pero los demás se negaron. Entonces él dijo que esto sí serviría, pues andar hacia atrás devolvería el tiempo y no morirían. El más anciano dijo: -¿Por qué no nos disfrazamos tenemos pinzas grandes y caminamos hacia atrás? Desde ese día, todos los cangrejos caminan hacia atrás.

Capítulo I: ¡A ACAMPAR!
Por Valeria Ramos

¡¿Ya nos vamos?! -Dije ansioso por ir a acampar en el bosque. Mi hermano y mi hermana gritaron: ¡Cállate insecto! Estaba en el auto cuando por fin papá grito: ¡sí, ya nos vamos! Cuando partimos al bosque, mamá dijo: -Espera, se me olvidó una de las carpas, entonces nos tuvimos que devolver. Mamá no encontraba la carpa y yo dije de nuevo -¡¿Ya nos vamos?¡ y papá otra vez dijo: - ¡Sí! 

Partimos al bosque de nuevo. Cuando llegamos, yo ayudé a armar las carpas con papá y con mi hermano mayor, mamá se encargo de hacer la fogata con mi hermana; todos nos fuimos a dormir. De pronto, un ruido extraño sonó fuera de la carpa. Yo salí de la carpa para ver que era; de repente, me perdí. Estaba solo, con miedo y con frio, sin nadie a mi alrededor.

Ya estaba amaneciendo y yo estaba muerto de sed. A lo lejos vi un río con aguas cristalinas, entonces  fui corriendo hacia allá y tomé mucha agua; mi sed se calmó, pero aun necesitaba refugio y comida. Tomé hojas de la punta de los árboles y lianas para amarrar las hojas y me cree un refugio; luego trepé los arboles para alcanzar las frutas que estaban colgando a punto de caerse, las alcancé y baje del árbol, seguro. Por mientras comía, el mismo ruido que sonó por la noche se oyó de nuevo, pero no salí porque me daba miedo volverme a perder.

(Continúa)